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Entrevista a Rafel Peris, Presidente de la Asociación de Empresas Organizadoras de Congresos de Catalunya, en Elperiodico.com

Las reuniones internacionales de negocios son una gran oportunidad de reforzar el prestigio del país’

Es indudable el valor que ha tenido (y sigue teniendo) el turismo de sol y playa en Catalunya, pero el país se ha convertido progresivamente un destino igual de atractivo para la enología, la gastronomía, la cultura, la naturaleza y los deportes de nieve. Esta diversificación es patente también por el potencial cada vez más visible del turismo MICE (acrónimo en inglés de Meetings, Incentives, Conferences and Events), que es una modalidad de acogida de visitantes valiosa por sí misma, pero que también funciona como un escaparate. Y es que quien se desplaza a Catalunya para asistir a ferias, congresos o reuniones de negocio a menudo vuelve para conocer mejor el territorio.

El turismo MICE contribuye, por tanto, a potenciar el posicionamiento y reconocimiento internacionales del país, que en el 2014 acogió a 1.700.000 visitantes vinculados a este ámbito. Esta cifra representó un impacto económico nada despreciable de más de 1.700 millones de euros. Hay que considerar, sin embargo, que, según datos del Barcelona Convention Bureau, estas cifras se focalizan particularmente en la capital catalana, donde en el 2014 se celebraron 1.969 reuniones de más de 40 delegados.

De hecho, ese año Barcelona recibió cerca de 580.000 delegados, que generaron un retorno económico de más de 1.460 millones de euros. Una lectura de estos números constata que Barcelona, ​​sin ser capital de Estado, está sabiendo sobresalir en su labor de promoción internacional (fue la segunda ciudad del mundo en número de delegados en el 2014, según el ‘ranking’ MICE de la International Congress and Convention Association), pero el resto de Catalunya todavía tiene mucho margen para crecer.

DINAMIZAR EL SECTOR

La expansión por el territorio no es la única oportunidad para elturismo de congresos y reuniones, que también puede contribuir a la desestacionalización del sector. Es cierto que las puntas de empleo MICE en Catalunya se producen en los meses de mayo, junio, septiembre y octubre, pero se trata de un turismo activo todo el año, que puede dinamizar hoteles, restaurantes y transportesen temporada baja. Tanto es así que un acontecimiento relevante beneficia directa o indirectamente al conjunto del tejido turístico de la localidad donde se celebra.

Para hacer frente a estos retos de crecimiento y dar un giro a las estrategias seguidas hasta ahora (como las campañas de divulgación, que son bastante costosas y de retorno incierto), el programa Catalunya Convention Bureau (CCB) de la Agencia Catalana de Turismo impulsó una iniciativa en el 2014 que ya empieza a dar sus frutos. Se trata del Programa Ambassadors, con el que la Asociación Catalana de Empresas Organizadoras de Congresos (OPC Catalunya) que presido ha tenido el placer de colaborar.

El Programa Ambassadors reúne a los mejores referentes sectoriales de todo el territorio, con el objetivo de darles herramientas para explicar a sus colegas internacionales los beneficios de organizar congresos atractivos y exitosos en toda Catalunya. De esta manera, se ha logrado articular una red de expertos de diversos ámbitos del conocimiento (medicina, ciencia, cultura, investigación, etcétera) distribuidos por el territorio y suficientemente representativos dentro de sus comunidades, sociedades, instituciones o administraciones internacionales de referencia.

Todos los miembros de este programa cuentan con el apoyo del CCB y los Convention Bureaux locales para construir candidaturas sólidas y organizar los eventos con garantías. El objetivo es que los organizadores puedan concentrar todos sus esfuerzos en ofrecer los mejores contenidos a sus congresistas sin preocuparse de las tareas logísticas.

SEIS GRANDES EVENTOS

La iniciativa, que cuenta con un total de 123 representantes, ha generado ya seis eventos significativos en Catalunya (tres en Barcelona, ​​dos en Girona y uno en Tarragona), algunos de los cuales nunca se habían celebrado previamente en Europa. Los ‘ambassadors’, que evidentemente no forman un grupo cerrado sino abierto a más profesionales de referencia que quieran implicarse en el mismo, aspiran a que el turismo MICE refuerce no solo la reputación de Barcelona sino de toda Catalunya. Actualmente, 51 miembros del programa residen en la capital catalana, mientras que 29 son del resto del Barcelonès, 22 de la provincia de Girona, 12 de la de Tarragona y 9 de la de Lleida.

Todavía queda mucho camino por delante, pero desde OPC Catalunya estamos convencidos de la capacidad de los ambassadors de hacer visible internacionalmente la diversidad de atractivos y de áreas temáticas del país. Catalunya puede aspirar legítimamente a ser un referente mundial del denominado ‘turismo MICE’.

Fuente: Elperiodico.com